Por Paola Reyes Santillán

Abril 2019

Guadalajara /Jalisco

 

Julia Concepción Martínez nació en la colonia El Fresno el 26 de septiembre de 1971, miembro de una familia de clase media baja y la mayor de seis hermanos. Cuando cumplió 14 años sus padres decidieron que debía casarse con un joven 10 años mayor que ella y debido a su corta edad no pudo opinar sobre el tema y tuvo que aceptarlo.

 

“Después de la boda me fui a vivir con mis suegros y mis cuñados, fue ahí donde comenzó mi tortura, ya que me hicieron prácticamente una marioneta, ella no me dejaba salir a la calle y siempre me golpeaba por cosas que según ella no eran de una mujer correcta, e incluso llega a mi mente esa imagen de esa chica que aun tenia deseos de salir a jugar y estar con sus amigos pero mi suegra siempre decía que yo  ya era una señora por lo que debía estar en casa atendiendo a mi esposo”, comenta Julia con un rostro que irradia tristeza.

 

También, relata cómo sufrió de maltrato físico y psicológico por parte de sus cuñados, pues querían mantener el control total de su vida. Sus padres nunca la defendieron y no tenía mucho contacto con ellos.

 

Con el paso del tiempo Julia cayó en una terrible depresión que hizo que su estado de salud se viera afectado, aunado al nacimiento de su primer hijo, la mujer sintió que vivía en la soledad.

 

“Sentía que ya no tenía vida propia y realmente llegó un momento en que creí que esto era normal para cualquier mujer”.

 

20 años después de su boda y con dos hijos, recibió la visita de una de sus tías quien quería saber cómo se encontraba después de tanto tiempo ausente. Descubrió en Julia a una mujer con muy baja autoestima y un deteriorado estado de salud

 

“Cuando le conté que no había podido estudiar y estaba bajo la mira de la familia de mi esposo por las decisiones de mis padres, ella me animó a escapar de esta vida con mis hijos, estaba como cautiva y merecía algo mejor”.

 

Sin embargo, la idea de criar sola a sus hijos y el temor al qué dirán, no permitían que ella tomara una decisión. Fue hasta que descubrió la infidelidad de su marido que tuvo el valor de escapar, con el apoyo de su tía.

 

El resurgimiento de una mujer

Ese mismo año, Julia decidió estudiar Psicología, gracias a la nueva libertad de la que gozaba. Además, trabajaba en el taller de costura que tenía su tía, con lo que pudo sacar a delante a sus dos hijos.

 

“Para este punto yo ya no estaba asustada y descubrí que podía llegar a ser alguien mejor preparada para afrontar la vida y que no dependería de ningún hombre”.

 

 

 

 

Después de terminar su carrera, Julia se ha dedicado a trabajar con chicas de bajos recursos económicos que viven o vivieron situaciones similares a la suya para ayudarlas a recuperar su autoestima.

 

‘Que las mujeres puedan recuperar la inocencia que les fue robada para convertirlas en mujeres maduras a temprana edad y a descubrir que valen mucho más de lo que las han hecho sentir’’.

 

Princesas sin corona

Para ayudar a personas que han vivido historias similares a las de Julia el próximo 28 de Abril se llevara a cabo En la colonia el fresno una charla que ayudara a las mujeres a conocerse a sí mismas así como ponerse en contacto con su niña interior y descubrir el valor que tiene la mujer para dios.

 

 

La cita es a las 3 pm, en la calle Encino # 1428. El evento es gratuito, sólo es necesario llevar bolsita de dulces, asistir con ropa blanca, llevar un cuento de colorear y lápices de colores, así como un vestido de noche.

 

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